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Sirena
John William Waterhouse
"The Mermaid".
Sirena
Por ser de nuevo sirena...
Por recobrar el anhelo,
diera yo mi vida entera.
Por revolverme en la arena,
cuando tú, mar mujeriego,
a la orilla me espoleas.
Diera yo mis secos años
por mojarme en tus corrientes
y bañarme entre tus fuentes
subterráneas, como antaño.
Por ser de nuevo sirena...
Con ilusiones, me engaño.
Volar
Mi instinto, en bamboleo,
Como el dúctil pasar de un torbellino,
se acopla al balanceo.
Los nimbos saboreo,
y etéreo se me antoja así el camino.
Soy presa de un estado
que arrulla mi congoja, con cuidado.
Quimeras me circundan...
Recios faros que alumbran
estelas que aún me quedan por surcar.
Mi modo... de volar.
Gótica
La cultura gótica existe desde hace cientos de años. Tiene sus origenes en el Oriente Germánico de los siglos tercero, cuarto, y quinto. Los 'Goths' [Godos] fueron un pueblo Germánico que conquistó la mayoría del Imperio Romano. Eran una gente que podía celebrar la vida al vivirla en gran escala con belleza y majestad, aún recordando su propia mortalidad.
Gradualmente en la actualidad, lo gótico se relaciona con vampiros y lo paranormal.
Gótica
De gótico sombrío engalanado
y estatuas que parecen centinelas;
de nebulosas sombras y de velas
que alumbran tenuemente el empedrado.
De lánguidos murmullos entonado,
percibo las umbrosas cantinelas
que vienen deslizándose entre telas
de gasa cincelada en el pasado.
Me abstraigo entre las laudes misteriosas
que encierran un inmarcesible sueño
de sangre. Y escanciadas en las losas
reposan, esperando cual esposas
la súbita presencia de su dueño
y el bermellón goteo de sus rosas.
Se agitan venturosas,
y acuden al llamado con empeño,
clavando mi alma en sus vacantes fosas.
Inspiración
Efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo.
Inspiración
Te busqué entre los tratados
de olvidados pergaminos,
entre la ecuación y el grado,
entre dogmas y eruditos.
Recorrí distantes cortes,
repertorios escogidos
y anaqueles, los mejores.
Mas no pude dar contigo.
Fue tu albor incandescente
luz de nombre inspiración,
la que al fin llegó a mi mente,
surgida del corazón.
Yo que escudriñé acullá
teoremas que nunca entendí,
pude el misterio acertar,
pues moraba dentro de mí.
Y no es preciso ser sabio,
ni ser docto en la carrera.
Inspiras lo cotidiano,
si es el alma quien te anhela.
Dádiva
Va cavilando Afrodita,
contemplando en su solaz
al infeliz, que incapaz,
llora su suerte maldita.
Va cavilando. Medita
henchir esa alma maltrecha.
Mas esa gracia deshecha.
Que el hombre, no la agradece,
pues raudo la desmerece,
cuando el amor no aprovecha.
Luna que miras...
Y la luna se estremece
cuando nos sorprende amando.
Y entre sombras se sonroja
porque la vemos mirando.
Como intrusa se desliza;
es una aliada velando,
para que la tibia noche
nos recoja con su manto.
Y se estremece la luna
porque se siente de mas...
Porque se juzga testigo
de un amor a celar.
El de una mujer y un hombre,
que entrelazados están,
sin importar que los miren,
pues su delito es amar.
La doncella del fangal
Cuenta un viejo cuentacuentos, de los que frecuentan posadas, que un muchacho enamoróse de una moza imaginada.
Dijo de ella que salía por las noches al fangal; y en el limo sumergía su silueta boreal.
Blanca tez se descubría contrastando en el pantano. Mientras nadaba, reía, y era su contoneo ufano.
Nadie se creyó en el pueblo una invención tan absurda. Las historias del mancebo eran motivo de burla.
Cierto día ya cansado, de las chanzas soportar, quiso el joven decidido sus visiones demostrar.
Y en la ciénaga tupida tras la moza se adentró. Ella, con mirar profano hasta el fondo lo arrastró.
No volvió el jovial chiquillo ni a su villa, ni a su hogar. Lo buscaron con denuedo; fue un misterio su final.
Uno, empero, que al embalse acercóse a investigar, descubrió una bella imagen invitándolo a nadar.
Fueron siete los mancebos que aquella aldea perdió. Hasta que cuenta se dieron de lo que en realidad pasó.
Desde entonces no se acerca nadie al denso lodazal. Pues todos saben que mata, la doncella del fangal.
Moraleja: Burla no hagas de la “locura” del vecino; Empujarte puede tu “cordura” al mismo sino.
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